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lunes, 17 de febrero de 2014

Thank picha, gracias Dav

 

Parece que fue ayer, pero ni de broma fue así. Mirando el calendario y la barriga creciente de Carolina, casi llevo un mes aquí, exactamente 25 días. Podría decir que en este mes ha pasado de todo, pero realmente no ha pasado de nada. Cuando estoy demasiado tiempo parado empiezo a maquinar jilipolleces, nacen nuevas manías o alguna que había dejado en un cajón, la saco para distraerme.

Si empezamos por las jilipolleces os explicaré varias de las que han sobre volado mi cabeza:

 

1ª Ya que están dejando la moto nueva ¿Por qué no volver a Ushuaia después de New York?

2ª Después de New York... ¿Por qué no vuelvo por verano y me voy al Mundial de Fútbol de Brasil?

3ª Y si... vuelvo Alaska y dejo la moto en Fairbanks

4ª Y si ... cuando pueda mandar la moto a España, si la mando, ¿por qué no hago Africa?

5ª ¿Por qué no le meto fuego cuando llegue?

 

Y os puedo asegurar que un millón de jilipolleces más. Luego vienen las manías que pocas no son. Una y la más estúpida de ellas es que siempre tengo que dejar una cuchara, un vaso o algo por mínimo que sea... sin fregar. Lo sé, es muy estúpido pero es así. Ahora tambien me ha dado por limpiarme los dientes de un moto desmesurado, llegando a limpiarme los dientes, casi hasta cuando me tiro un peo. El primer pie que tengo que poner en el suelo, debe ser el izquierdo, aunque podríamos decir que soy zurdo de pies, y quizás sea lo normal. Tambien me ha dado por cuidarme la cara. Nada especial... un par de cremas, pero que me pongo todas las mañanas y todas la noches religiosamente.

 

La verdad es que la moto, eléctricamente hablando, estaba echa una mierda. Que no arrancara era simplemente un detalle. Los intermitentes, ya a la vuelta de la panamericana, se quedaban cogidos... es decir, lo accionabas y se quedaba la luz naranja fija esperando un incremento del gas para reaccionar. Cuando ayer pasé por el taller Echo Cycle y vi el envenenado trabajo que llevaban entre manos, me los imaginé lleno de sangre y con las manos llenas de venas intercambiando unas por otras nuevas en un enfermo, exteriormente saludable.

 

Otra cosa y donde paso la mayoría del tiempo en con Dav, el vecino. Allí está liado con el invento aunque me he percatado, que no puede trabajar cuando hay alguien... de hecho me lo ha confesado... y no solo eso... después de mi teoría sobre los póster que luce su garage y de mi percepción y opinión actual sobre el clima por estar partes del mundo, después de llorar riendo, quiere hacer un viaje conmigo, lo cual sería genial y divertido, añadiendo esta alternativa a una posible 6ª jilipollez.

 

Cuando se me llena de meteoritos la cabeza, dentro del garage de Dav, me quedo mirando las chicas desnudas de los pósters. Hay varias que me llaman la atención y en especial una. Tiene cara y pelado de antigüita. Comencé a estudiar la foto y cuando me fijé en la fecha... era del año 83. Miré a Dav

-¡Dav! ¡¡Esta mujer puede tener ahora más de 50 años!!

Seguramente

¿Te la imaginas llevando al nieto al colegio y explicándole que de moza se dedicaba a ponerse en pelotas encima de motos? Dav... me encantaría ver a esta mujer ahora. ¿Cómo será? ¿Se mantendrá en forma? ¿Le llegarán las tetas a los tobillos? Ese tatuaje... ¿Será un manchurrutón verde? Estaría genial reunir a todas y ponerlas en el garage junto a las fotos. (Esta podría ser la jilipollez número 7ª)

 

Dav se descojonaba vivo mientras yo y mis teorías sobre aquellas chicas paseábamos por el garage mirando e intentando saber las fechas de la revista y el premio estaba junto a la puerta del habitáculo... Rubia, gran belleza con matices nórdicos. Junto a ella una Harley Davison color verde crema y blanca. Largas piernas suaves a la vista luciendo unos sensuales tacones que estilizaban su ya de por si belleza. Si la hubiese visto en la actualidad por la calle, le hubiese dicho lo de "te voy a comer la ingle, la contra ingle y el cacharro de la pringue" O lo de "Quien fuera mosquito para picarte el culito" aunque tambien podría decirle aquel disparate de "Te voy a meter..." Bueno dejémoslo ahí. Año 75. -¡Sus muertos ahí! -pudo oír la moto que tenía a mi lado. En mi mente dejó de tener las piernas suaves, aquel culazo e incluso me la imagine calva, sin dientes, echándole de comer a las palomas rodeada de gatos. El parque jurásico. Todo esto, explicándoselo a Dav, que cada vez se tronchaba más de la risa.

 

Se terminó la cerveza y había que ir a por un cargamento. Cuando salí del garage y en la primera esquina, resbalé con la fortuna de no ir al suelo. El hielo hace de la calle una trampa mortal que me mantiene tenso siempre y tambien se lo expliqué a Dav.

 

-¿Como podéis vivir aquí? -Dave volvía a reír. - Todos los día sufro un resbalón que hace que mis músculos se contraigan de tal manera que tengo agujetas. Todos los días en tensión, pensando donde me voy a romper la cabeza. Y el frío... joder que frío. Odio necesitar 20 minutos para poder salir a la calle con más capas que una cebolla. -Dav, no paraba de reír, más y más.- Es una mierda tanta ropa... si marchas con una mujer a casa, jamás sabrás lo que vas a encontrar dentro de tanta ropa hasta que quizás sea demasiado tarde. Es como los Kinder sorpresa. Vamos vestidos con tantas capas, como putas cebollas- Dav, que sostenía su estómago, tuvo que parar porque no podía parar de reír y justo mientras yo decía "cebollas" volví a resbalar, confirmando mi teoría sobre el hielo y haciendo que los dos nos troncháramos de risa en medio de la noche, mientras el vaho pintaba nuestras risas en el aire.

 

La vuelta no fue menos divertida.

-Dav... ¿Sabes qué? Me parto de risa porque la pregunta de todos los amigos, en privado es la misma. ¿Has follao? Creo que la gente tienen un concepto muy equivocado. ¡Mírame! - Mientras paraba con mis brazos en cruz, luciendo mi chandal de Yonky, mi barba y un chaquetón útil, pero que no ayuda. Unas botas demasiada grandes y el gorro de Pluto. -Dav, a esto hay que añadir que mi moto no ayuda, que duermo en la tienda de campaña, a veces 3 o 4 días sin pasar por una ducha, que no tengo dinero... ¿Quien me puede elegir a mi para echar un polvo? NAAAAADIE DAV!!-

 

Sí, por poco no mato anoche, en el dia de lo enamorados, a mi querido amigo Dav. No solo hablamos eso ni tampoco solo hablé yo. Me moría de risa cuando me contaba que en el trabajo, al ser de los poco solteros de la plantilla y no tener ni mujer, ni novia ni hijos, siempre le daban el horario de noche y un día le dijo a su jefe, que si seguía poniéndole en ese horario, jamás podría tener ni novia, ni mujer, ni hijos y que pensaba llevarse una familia hinchable.

 

Y ahí paso la mayoría del tiempo. En casa de Dav, que es su garage, al resto de la casa, el lo denomina, "Donde tiene el sofá y la tele" pero su verdadero hogar está entre esos pósters, mil y una herramientas y proyectos en el aire que pasan de la nada a un papel, y del papel a la realidad.

 

Mentalmente... me ha ayudado. Mucho más que un sicólogo o que esas pastillas que anulan al ser humano para hacerlo inofensivo e irreal. No necesita grandes cosas ni una compañía perpetua.

Comenzó a contarme una parte triste de su historia y me quedó marcada una cosa de cuando era muy pequeño. "Mi padre nunca me mando una postal, ni por navidad, ni mi cumpleaños" Aquello me hizo agachar el mentón. Miré mis dedos y comencé a calcular. Llevaba 4 meses fuera de casa. Unos 120 días sin ver a mi hija y unos 90 días sin ver a mi hijo. Para mí... poco tiempo, para ellos... quizás demasiado. Cuando Dav sufrió esa estupidez de los adultos, solo tenía 3 años y a sus 54, no lo había olvidado, quizás marcándolo de por vida... y la vida son detalles. Yo estaba tan preocupado por cosas estúpidas como lo puede ser una moto, mientras lo importante, lo realmente importante, quizás estaban siendo marcados a fuego lento por ni inepta paternidad.

Al otro día corrí con un "Pendrive" a una tienda de fotos. Saqué unas 75 fotos y en cada una de ellas les escribí la fecha e incluso la historia de esa foto. Hice tres sobres; Uno por cada hijo y otro para mi único sobrino, que desde que nació, no he parado de viajar. "Nunca es tarde para recuperarla" me decía mi ex mientras y de nuevo se me clavó su mirada, esta vez mentalmente... tenía razón. Frustrado por las negativas de mi hija para quedar, lo cual a su edad es normal, trece años, me resigné para dejar de sufrir en cada "No puedo" o "ya he quedado", apartándome del dolor... Curioso ¿No? Tengo una gran capacidad de sufrimiento físico para cosas estúpidas, mientras que para las cosas importantes, quedo agazapado como un conejo preso del pánico.

http://www.edmontonjournal.com/touch/story.html?id=9510891

 

El Edmonton Journal, se interesó en mi viaje. "No encantaría hacerte una entrevista" Accedí y al saber el nivel y la tirada de ese periódico, me acojoné un poco. La hicimos en la tienda Echo Cycle y así devolver el favor que me están haciendo, con publicidad.

Es curioso el poder de la prensa cuando uno la vive en primera persona. Al otro día, más de uno se percató que aquel supuesto Yonki, no lo era y que se trataba de un viajero. Me han parado varias veces por la calle para felicitarme por mi viaje, lo cual siempre es bonito. Lo importante para mi es tener ese recorte de periódico, para que con el paso del tiempo, adquiera el valor que le quieran dar mis hijos... pero también he aprendido que el presente y mis actos son básicos y más importantes que una foto que quedará amarilla con el tiempo.

 

Por todo esto... muchas gracias Dav

P.D CON SUERTE PODRÉ CONTINUAR EL JUEVES 20 DE FEBRERO COMO MUY TARDE

Y OTRO P.D... EL INVENTO PUEDE COMENZAR A ANDAR HOY MISMO DÍA 17 Aunque hay que construir la parte que humildemente aporté.

 

domingo, 9 de febrero de 2014

La idea

Jamás olvidaré aquel dia en que mi padre me miró y me dijo "Tú en la vida, o lo ganaras todo o lo perderás, porque lo llevas todo al extremo. O blanco o negro" Recuerdo que pensé, que jamás había visto un Donut gris y me pareció una buena idea. Mucho más tarde nacieron los Donuts mix

Hasta la fecha, mi padre ha tenido razón. Suelo llevar todo al extremo y a veces trae sus consecuencias negativas llegando al colapso con facilidad. Ya sabéis, que mi forma de ser, mi personalidad y mis estados de ánimo son el cardiograma de una persona que está a punto de morir... y curiosamente el cardiograma de un muerto se encuentra al mismo nivel que quizás es lo que llamen normal.

Supuestamente el Sábado 8, yo debería estar camino de Calgary o incluso llegando a EEUU, pero el destino, lo escrito, el futuro o como cojones lo quieras llamar ha decidido que no. Los chicos de Echo Cycle no quieren hacer un apaño, como se ha hecho anteriormente (...Y gracias) y que el problema vuelva como un booberang que estoy cansado de tirar. El alternador, al estar defectuoso, a creado problema en otros componentes del circuito eléctrico de la moto, así que necesitan unos días más para pedir lo necesario y dejarla 100% lista, al menos en el campo eléctrico. Lo más grande de todo esto, es que no me quieren cobrar nada por ello.

 

Pero las cosas pasan por algo y las cosas importantes no son cosas. Cabizbajo y asimilando que quizás llegue a España a mediados de Marzo o incluso Abril, entré en una tienda donde vendenn alcohol y compré dos cajas de cerveza sin mirar el precio y me fui a casa de Dav. Seguía construyendo su invento. Un humo mezclado entre diferentes aromas me dio la bienvenida. Lo ayudé a provocar más humo mientras abría una lata de cerveza la cual había sido enfriada en el camino. Agarré el "Special Cigarret" mientras miraba al artesano crear su obra. Di una calada y lo dejé donde estaba. Di un generoso trago y el silencio se hizo audible en el garage de Dav. Los destellos de una soldadura magistral iluminaban los posters de las chicas desnudas, las cuales muchas de ellas en la actualidad estarán cuidando de sus nietos. Dav se movía lento a mis ojos y mis sentidos mientras buscaba otro ángulo para seguir creando. De nuevo ese chorro de luz que intentaba cegarme sin éxito. Otra calada y otro trago. "Para, que ha esto hace mucho que no juegas" Lo sé, me respondí de un modo audible.

 

No hay nada más peligroso que dos locos se junten en un garage y tengan herramientas y si uno de ellos, además, sabe usarlas...

 

Ese trance de lentitud visual y creación silenciosa silenciosa pudo durar 3 meses en mi percepción y 2 minutos en la de mi reloj. Llamé a Dav y comencé hacerlo con un tono de voz oculto que tan solo yo pude oír. No me miró. Lo intenté de nuevo pero fue en vano. A la tercera, esta vez sí, fue la vencida e hice posible ser oído haciendo que todos mis sentidos, la lentitud de mi amigo y los lentos fogonazos volvieran a la realidad.

Dave.. ¿Has patentado esto?

No

¿Por qué no?

Porque no se escribir... bueno, se escribir pero no como para hacer los papeles de esto.

No me jodas... bueno, bueno... yo estoy aquí ahora y si sigo así, quizás muera aquí de viejo esperando la moto. Yo te ayudo a escribirlo.

Bien... Tendrí...- Y lo interrumpí

 

Entré en la casa con una idea en la cabeza, que en mis tres meses mentales había acabado de construir. Cogí el Ipad. Busqué la idea de Dav y la mía... No existía. A nadie se le había ocurrido eso antes y me pareció increíble. Corrí dentro del garage y le expliqué a Dav mi idea. Me miró. Volvió la mirada a su invento a medio construir. Me volvió a mirar y me dijo.

 

-This idea is Fucking good, man. (Esa idea es jodidamente buena tio)

 

Sonreí, chocamos los 5 y el equipo de música puso la banda sonora perfecta en el momento perfecto.

Así que aquí estoy mientras arreglan la moto, creando el escrito del proyecto para que sea traducido y entregado lo antes posible en la oficina de registro la semana que viene. Tengo que diseñar el prototipo en papel y ojalá a Dav le guste, que estoy seguro que sí. Lo bueno de este producto es que revolucionará la vida de miles o millones de personas en el caso de que una compañía quiera fabricarlo y comercializarlo.

El registro irá a nombre de Dav, ya que la idea inicial es suya yo solo soy un turista y siento que debe ser así. Le he dicho que si se hace millonario, que me mande 20 Euros.

Cuando esté registrado, entregado y aceptado os lo enseñaré.

P.D El problema que comenté en las redes sociales... mirándolo desde otro ángulo también me dió una idea... quizas el problema en si, no lo sea. Gracias a todos... SOIS MI GASOLINA

 

 

jueves, 6 de febrero de 2014

La monotonía y la tienda. Echo Cycle

Una mañana asustada, después de una noche opaca, que ni tan siquiera estaba dormida. Un dia más. Una tarde más con momentos deambulando por la casa con el simple echo de buscar un motivo para seguir con el dia . El aburrimiento personificado es tu mismo caminando sin sentido ni dirección por una casa ajena. Sin hambre pero con ansia y sin ansia de hambre. Extraño pero familiar al mismo tiempo. Dependía de mi, no caer en esa monotonía de tonalidades grises con arañazos rojos.


Salí a la calle abrigado, ya que el frío, camuflado tras un radiante sol, cortaba la cara. Fui al supermercado... pero no entré. Me fui a la primera para de Autobús y entré en el primer Bus que se abrió de patas para mi. Me daba igual el número aunque lo miré... aunque no lo recuerde. Necesitaba perderme en la ciudad o en los guetos. No era importante el lugar, era importante sentir algo diferente a cuatro paredes que me habían ofrecido el mayor y peligroso de los confort. Llegué al centro de la ciudad y el bus siempre para en el centro comercial más popular de todas las ciudades del mundo. Entré en el mundo del consumismo, de la comida basura por excelencia, y en de los carteles con ofertas que jamás podrás pasar por alto. En el mundo de las luces sin sol y de los verdes sin plantas. Submundo diría yo. Irreal y wifeado en cada uno de sus rincones. Un lugar imposible de perderse porque todo está señalizado y donde en caso de accidente, no solo no te quitarán el casco, sino que le harán el boca a boca en caso necesario... Sociedad sin hacerlo sinónimo de suciedad.

Hacía tiempo que no entraba en un lugar así. Destarltalado y majestuoso donde las preciosas chicas te miran sabiendo que nacieron chicos.

Me agobié un poco al principio. Caminar con mis enormes botas por aquel tórrido lugar, fue una patada en los cojones. Antes me rodeaban arboles y ahora personas intentando asemejarse a aquellas bellezas. Todo era normal, al fin y al cabo estábamos en la ciudad.

Volvía a la casa después de aquellos paseos innecesarios a los ojos de los racionales. La comida estaba disponible a cada hora del dia. La amistad tambien. La verdadera... tangible. La casa... el núcleo de la conformidad humana en forma de hogar más o menos cercano... pero hogar, mas o menos cercano... y este es mi resumen de lo que puede ser el aburrimiento.

Luego pillé otro autobús pero sabiendo donde me llevaría. Al taller. La primera persona que vi en la tienda, una vez más fue la bella Valentina. Una griega de oscuros ojos y deslumbrante sonrisa. Tenía planes para aquella noche. Yo... quizás también, quizá por el orgullo, quizás por el luto.

 

Los chicos de Echo Cycle me dijeron que la pieza de la moto estaría para el viernes siguiente, pero las noticias al principio no eran las deseadas. El alternador, el que había pagado una fortuna en Anchorage no estaba funcionando como debía a altas temperaturas. "No te preocupes, ¿tienes los papeles de haberlo pagado?" Sí. Casualmente estaban en la mochila. Mandaron las copias a los proveedores y consiguieron que estos se hicieran cargo con los gastos. El regulador y las demás partes de la moto, sin contar con la amortiguación central que me había regalado Dav, la pagarían entre los trabajadores para que me saliese gratis. "No se ve mucha gente pasar con tu historia por estos lares, y en invierno... es la primera vez" Los chicos y la empresa se harían cargo de todo. Me emocioné sin dejarlo palpable a la luz de una tarde fría.

Gracias Dav por ese amortiguador

Y así estamos ahora. Esperando a que todo encaje, antes de lo acordado y gracias a Echo Cycle. En cuanto esté liste la moto... y será probablemente este Sábado, seguiremos con esta aventura. Echando de menos el confort que me han ofrecido Carolina y Pablo... os seguiré contando. Y gracias por estar ahí

 

lunes, 3 de febrero de 2014

Viajar parado

Y los días pasaron de la manera mas "absurdas" que os podáis imaginar. Contando cada céntimo que tenía en el bolsillo pero con la tranquilidad y el respaldo que me ha ofrecido esta joven familia. Pablo se levanta a las 5:30 para ir a trabajar, yo duermo como un lirón hasta las 9, me despierto y su mujer, Carolina, que está de cinco meses, me da un toque para bajar a desayunar juntos. Quizás no lo saben, pero sin darse cuenta se han convertido en una pieza clave de este viaje. Un apoyo tanto estratégico como a nivel emocional y personal. Carolina y yo hablamos por las mañanas mientras el pan espera ser devorado y la mermelada anhela haber sido una preciosa fruta. Al final, te enteras de muchas cosas a la vez que aprendes y desmenuzas vergüenzas creando un ocaso real, claro y visible.

Esta familia me abrió las puertas de su casa. La situación real de cada uno solo sale a relucir con quien realmente tienes confianza y yo les he ofrecido la mía y ellos la suya. Mi viaje es un simple viaje. Sus vidas no son simples vidas y aun menos fáciles.

El amor llegó a sus vidas como el cabrón suele hacerlo; Sigiloso, a hurtadillas y por la espalda. Ella 19 y él 28. El amor... el amor verdadero no entiende ni de edades, ni de razas, ni de estatus social. El amor es amor y como tal, envenena a ambos con ese sentimiento de dependencia y agonía. El amor es rojo y maravilloso. El amor son vellos de punta y escalofríos por la espina dorsal recordándonos que somos humanos y necesitamos de él.

 

Ninguno era de familia rica. Ninguno podía mantener al otro... pero eso da igual si el amor es verdadero, como que hoy nieva y que mañana saldrá el sol aunque sea entre nubes.

 

Este asesinato a la coherencia se produjo en Chile, ciudad natal de ella aunque con antepasados gallegos y ciudad de adopción de él. Pablo la miró a los ojos y le propuso; Yo me voy a buscar un futuro mejor...¿Quieres venirte conmigo? Y ella, con ese lazo invisible que sin darse cuenta lo unía a él, aceptó el reto de vivir.

 

Viajaron a Canadá, las previsiones para España estaban lluviosas y decidieron probar en Canadá, que aunque el Sol no calentaba, el suelo los mantenía en pie pudiendo observar oportunidades.

 

Pablo es Chef. Un Chef en Canadá es valorado como un profesor de surf en medio de las Rocky Mountain. Un Chef en Canadá es como ser un profesional del atletismo en medio del Océano. Eso hizo que su frustración le agarrara del cuello. No podía innovar, ni cocinar, ni opinar sin que un pedazo de queso decorara su obra, con la única excusa de... "Esto aquí es así". El top ten de la gastronomía en Canadá es una Cheesburguer con un palillo en medio que si le cuelga un trozo de bacon frito... es cocina de autor.

 

Inconformista, tuvo que buscar otras fuentes de ingresos. Se dedico al mantenimiento de un campo de golf, pero no era suficiente. Así que también agarró con fuerza aunque sin ganas un trabajo creando lo que se llama comida y basura en Europa por las noches en otro restaurante... pero los sueldos eran tan precarios que accedió a otro empleo reponiendo en unos grandes almacenes. Ella, que por entonces no estaba en cinta, ni en dvd... también trabajaba en lo que podía. vivían en el sótano de una familia mexicana que le ofrecieron el lugar. La familia mexicana tenía hijos pequeños y estos son incapaces de entender que los del submundo, trabajan 16 horas diarias y que carecen de Domingos, por lo tanto, hacen el ruido que les sale de los cojones imposibilitando a los explotados, el derecho de dormir sin oportunidad de queja.

 

Y el tiempo pasó como suele hacerlo; en forma de calendario tachado y miles de minutos, con noches y días en cámara rápida como si todo hubiese sido un sueño aunque la memoria deba recordarlo de vez en cuando para valorar lo que hoy... es hoy.

Cuando llegué a esta casa llamado por una bandera de España que hacía de cortina, este joven matrimonio se estaba mudando, por primera vez en 3 años en Canadá, y yo sin saberlo, a su primer hogar personal sin bajar escaleras para ir a la cama. El primer invitado. El primer inquilino y encima de una moto, altruistas y sinceros como quizás los mejicanos. Sin mirar mi cuenta bancaria ni la marca de mi moto... que quizás hubiese sido un handicap en vez de un reclamo.

 

Gracias a esta estancia he podido conocer varias cosas y personas; Primero a Deib, el vecino, a David y lo más importante, quizás... que el amor verdadero aún existe.

 

Deiv, como he dicho anteriormente es el vecino. Un vecino peculiar sin lugar a dudas. Amante de las Harley Davison, creativo a más no poder y buena persona. Se encontraba haciendo cosas en los alrededores de la casa y me vio observar la nada en la terraza. Anteriormente Pablo y Carol le habían hablado de mí y del loco viaje que estaba realizando. Me invitó a su garage.

El garage era el sueño de cualquier amante del motor. Todas las herramientas necesarias para crear lo que la mente quiera y arreglar todo lo que necesites. Un hombre muy delgado, con una generosa barba canosa y unos azules ojos que habían visto y analizado muchísimas cosas.

Me ofreció una cerveza mientras señalaba un frigorífico con sus negras manos, curtidas de tanto trabajar el hierro. El garage era adornado por mil y una señoritas desnudas de diferentes épocas. Hablamos de todo un poco. De mi aparatoso viaje, de su nueva creación y de su "familia"; Su hija, su primera Harley Davison violeta y su Hijo... una Harley negra. Su nueva creación era una máquina para quitar la nieve partiendo de un motor y construyendo con sus propias manos absolutamente todo... desde el asiento, el volante, la pala... todo.

Esta afición nació, como muchas cosas brillantes, por la necesidad. "Vengo de una familia pobre" me decía sonriente y cuanto a los 5 años le pidió a su mamá una bicicleta, ella le explico que no tenían dinero para ella. Su padre los había abandonado y el venía de un orfanato donde pasó 1 año que aunque tuviese 3 añitos cuando salió, aún recuerda cuando su mamá volvió por él.

Al no haber dinero para bicicleta, el mismo la construyó. A partir de ahí todo fue superación tras superación desde coger motos y arreglarlas completamente e incluso a crear, con quién se convirtió en su padre adoptivo un Helicóptero en el sótano de su casa. Sí, un puto helicóptero, el cual tuvieron que desmontarlo y volverlo a montar en el exterior. Lo mas grande... es que el helicóptero voló. Hoy en día, construir es su trabajo. Se dedica a realizar proyectos en vehículos industriales. Si tu empresa necesita tirar cables, el construye un "robot" para que una vez aparcado el vehículo, le des a un botón y los rollos salgan como el cliente desee. Para mí es un genio.

 

No vemos casi todos los días. Y el avance de su maquina para quitar nieve avanza con éxito y si una pieza se mueve, le sueldo esto y listo. Ayer me alzó la mano de nuevo. "Fernando.... Ven... entra" Al entrar me miraba sonriente, pensé que había terminado su maquina... pero no. Alzó la mirada al suelo con esos ojos azules que se habían vuelto como los de un niño ilusionado. Mirá a mis pies y había una suspensión al completo. "Para ti y si no es la suya, haremos un nuevo proyecto" Le había pedido a un amigo que buscara una suspensión para mi moto y el hombre fue y la llevó cuando pudo a cambio de nada. No querían nada de este viajero, simplemente ayudar en mi viaje. No me lo podía creer.

Apartando la suspensión, que ya de por sí es un grandísimo detalle, este hombre para mí es genial. No solo por su cordial forma de ser, que es maravillosa, sino por su forma de afrontar la vida que le tocó desde muy pequeño. De como tenía un sueño, que era esa Harley y luchar para conseguirlo. Podría haber caído en mil mundos diferentes y malos pero resurgió para un mundo mejor.

Reímos mucho porque a los dos nos llaman locos. A los dos nos dicen que tenemos que sentar la cabeza cuando ni realmente eso sería sentarla porque no sabemos que es eso sinceramente o quizás lo sabemos pero es un mundo lleno de mentiras, infidelidades y otras canciones que ya suenan como un ronroneo más que un consejo. Mirando a Deiv, mientras mi cabeza iba traduciendo la mayor de las palabras recordé aquello que me dijo mi amigo Pery cuando teníamos 14 años. "Yo te veo a ti de mayor, soltero, con una barba y viajando por el mundo en una moto" No lo sé porque quizás aún no me veo mayor aunque cada día soy más consciente de que sí. Pero de más mayor, no me importaría ser como Deiv.

 

Y así pasan los días en Edmonton. Mañana es Martes 4, la moto aún no está lista porque el regulador llegó en mal estado y han pedido otro. Mala suerte... o quizás no. Quizás para el Viernes 7 pueda continuar con este viaje.

 

jueves, 23 de enero de 2014

Edmonton una pieza y una bandera.

Pensé y pensé como iba sobrevivir durante algo más de una semana; Sin casa y con muy poco dinero sería muy difícil y con el importante handicap, que la moto estaba en un taller y sin saber si la pieza tardaría en llegar y si no lo hacía tenía que pagarla y eran 70 Dólares más de lo que tenía en la cartera. Cuando terminé de escribir la última entrada en el blog, el hambre llamó a la puerta. No había comido absolutamente nada durante todo el día. El hambre. El hambre es oscuro y te hace agitar la boca, mordiendo la nada y desespera, enfada, volviendo violento a quien la padece. Abajo había un restaurante de comida rápida. Lo que más me gusta consumir de estos sitios es su wifi gratuito. Bajé después de una ducha caliente. Mi cuerpo parecía humear al chocar con el contraste de la temperatura. Mientras fijaba mi objetivo visualmente los dientes chirriaban entre sí. Mi objetivo no tenía pasa manos. Mi objetivo no me esperaba en el interior con una carta de menú y sus precios al lado. Mi objetivo era el contenedor de basura que había en la puerta. Metí la mano recién duchada y sin vergüenza buscando algo que echarme a la boca. No conseguía ver nada ni palpar nada que no fuese cartón y papel. Miré a mi alrededor pero nadie presenciaba la triste operación. Triste pero yo me empecé a reír viéndome desde fuera llegar tan bajo, pensando... "Esto si que va a ser comida basura... de verdad" Me reía por lo que estaba haciendo y disfrutando de aquella situación ya que la situación en general, era de auténtica aventura. No encontré nada, metí mi mano en el bolsillo y saqué un billete de 20 dólares de los 5 que tenía. Inevitablemente me acordé del dinero que se fue en cosas absurdas, pero por otro lado, que tanto había disfrutado por lo tanto no eran absurdas. Absurdo era mirar atrás... Eso era. Mirar atrás. ¿Para que?

 

Accedí y al negocio... fue como entrar en la propia papelera pero con luces, con un menú disponible y otros comiendo mierda... pero en ese momento, en mi mente, me encontraba en un restaurante de lujo low cost, estaba hambriento. Cogí un menú y me lo llevé a la habitación.

 

A la mañana siguiente, a las 7:30 llegó Jamie, el chico que me había invitado a la habitación y Manager de la tienda de Kawasaki. A ver como podía pagar la pieza, era la única cuestión que volaba mi cabeza. "Estamos haciendo todo lo posible para que la pieza llegue lo antes posible" Me comentaba mientras íbamos en su gran pick up a la tienda. "Por mi no te preocupes, no tengo prisa... ninguna prisa. Si la pieza llega el día 27, mejor que mejor porque sinceramente... no tengo dinero hasta ese día" Se quedó extrañado. No había visto viajar a muchos viajeros en moto, tirado de dinero y nunca en invierno. Rió y yo le acompañe. "Si te digo que no tengo dinero, créeme que no tengo. Ni una reserva ni nada que se le parezca. Tengo 90 Dólares para tirar toda la semana"

Jamie

Me interrumpió "Por cierto, anoche hablé con Mike, tu amigo de Couchsurfing, hoy te puedes quedar en su casa a dormir, te llevo luego... y la moto, no te preocupes, te la guardamos nosotros el tiempo que necesites y la pieza, si no tienes prisa estará para el día 30" Aquello fue música para mis oídos.

Mike

Me llevó a casa de Mike y este nos esperaba en un fuera de un coche en la puerta del domicilio en cuestión. Sonriente mientras estoy seguro que pensaba... Ahí viene el loco de la moto. Pasamos todas mis cosas al coche de Mike después de las presentaciones y risas. "¿Estas loco?" a lo que me he acostumbrado a decir "Yes picha, un poco". Me despedí de Jamie con un abrazo y quedando para el día 30. Mike me miraba mientras conducía el coche de su tía con dirección a la casa donde podría quedarme un par de noches. Al llegar a la casa, observo que la casa que se encuentra justo en frente, cruzando la calle, luce una bandera de España que hace de cortina.

Dejamos todas las cosas en la casa, que se encontraba completamente vacía, sin muebles pero con todo lo necesario para vivir un tipo que aprendió a hacer iglúes. Había cocina, ducha, electricidad y un frigorífico. Saqué mi saco de dormir y lo extendí en una de las habitaciones. En el trayecto, Mike rió mucho mientras le contaba mis batallas y los problemas de la moto. Conectamos directamente y creo que fue el motivo para decidir dejarme la casa para mi solo el tiempo que necesitase. De repente, pasé del inicio de la desesperación a tener un garage para mi moto y una casa para mí la cual, tenía un vecino con una bandera de España.

 

"Mike... ¿Sabes qué?... pues que voy a llamar a esa puerta" Y eso hicimos y Mike me acompaño. Llamé a la puerta y una chica abrió la puerta con cara asustadiza y algo extrañada mientras asomaba un poco su cabeza. En español le pregunté que si vivía algún español en la casa. Ella cambió el idioma y se sumó al mío "Sí, nosotros mi marido y yo" Le explique que yo también era español y que estaría en la casa de enfrente unos días. Ella abrió la puerta mientras llegaba el sonriente y nos invitaba a pasar. "¿Queréis tomar algo?" Pero andábamos justos ya que Mike tenía que trabajar llevando a sus pasajeros en su autobús por toda la ciudad. "¿Vienes a trabajar por aquí?" No, no... y le expliqué mi viaje. El gallego y el gaditano, por lo menos por la parte que me toca, me alegré muchísimo después de cerca de dos meses sin hablar español ni ver a un español. "Luego me paso y echamos un rato" Ellos tambien se estaban mudando al barrio y utilizaron la bandera de cortina.

 

Esa misma noche me invitaron a cenar. Fuimos a por materia prima al súper y celebramos que yo había conseguido llegar a Edmonton y ellos inauguraban su nueva casa. La excusa era perfecta y las ganas terribles.

 

La noche se volvió mágica por varios motivos siendo el primero lógico. Otro momento fue cuando el gallego sacó la gaita y nos deleitó magistralmente con aquella música mágica. Me acordé de mi amigo Roberto Naviera. La noche anterior no sabía donde iba a poner el huevo y ahora tenía una casa para mí, con mis llaves y mi cocina con unos vecinos, él español y ella, de 5 meses de Chile. Sí, está de cinco meses y le dije que sería un niño. Al día siguiente el médico lo confirmó.

Pablo y Carolina, que así se llaman me han invitado a dormir en su casa cuando lo necesite "¡Cruza la calle y vente!" me dicen a menudo.

La visita es como la pesca, que a los 4 días apesta y es por ello, que aunque tenga la casa, mañana he quedado con un tal David para dormir en su casa, aunque deje las cosas en casa de Mike, el cual me ha regalado un taco de billetes de bus y metro para poder moverme por la ciudad. Así no canso al personal, me muevo y aprovecho para conocer gente y otros lugares de la ciudad mientras pienso que ruta haré finalmente. Trascanadian o por Wayomin. Ya veré.

UN MILLÓN DE GRACIAS A JAMIE, MIKE, CAROLINA Y PABLO.

P.D Me he pelao con una maquinilla de afeitar

 

En la de la izquierda vivo yo

Muchas Gracias... Sois mi gasolina.

 

martes, 21 de enero de 2014

De Muncho Lake a Edmonton

 

Terminé de escribir la última entrada del Blog en aquél motel de carretera de Muncho Lake, la tablet sonó. Un mensaje. Era mi amigo Victor. En el momento que alcé la mano para recoger el artilugio, vi una revista que antes no había visto. Estaba entre montañas, quizás y según otros viajeros, de las más maravillosas del mundo, donde los animales son libres y los ríos preciosos y brillantes collares que lucen las señoras montañas. ¿Que hacía esa revista en la habitación número 4? El número 4. El numero de la casa que me vio crecer y nunca madurar. En un lugar como aquel, lo normal es que hubiese una revista de caza, de coches, de pick up. Lo normal hubiese sido que la revista tuviese como mucho un par de meses. Quizás un año. Pero no.

 

En la portada "El Monstruo de Jaw" Una ola gigante que me tuvo obsesionado en mi juventud. Una ola que si no recuerdo mal, aparece cada 30 años. Al mirar la fecha de la revista, esta era de 1998. ¿Por qué? Allí en medio de aquellas montañas, lejos de la costa, en la habitación 4, de un motel de carretera, mirándome a la cara esa revista, la cual fue impresa cuando yo tenía 18 años y soñaba con luchar contra el monstruo de Jaw algún día. ¿Causalidad? ¿Casualidad? O quizás mi verdadero monstruo eran esas montañas a las que me enfrentaba había empezado a enfrentar días antes. No lo sé. Quizás nunca sepa el significado, porque quizás no lo tenga. O sí. O incluso lo sé.

 

El día llegó alegre y luminoso, con temperaturas por encima de cero. Sólo tenía que hacer unos 280 kms hasta Fort Nelson, eso sí... entre gigantes montañas y un asfalto que estaba por definir. Con la subida de las temperaturas, el hielo llora y es destrozado por el paso de los camiones, dejando la belleza en tristeza. Esa tos. Esa tos nerviosa como cada mañana me volvió a recordar que era humano. "Atención" Y estuve de acuerdo. No paraba de sonreir y sabía que sería un día productivo aunque ya por la mañana no encontraba los guantes, que llevo dentro de los guantes. Así que me puse los grandes directamente y empecé a rodar.

 

El asfalto era un patatal y las montañas el Monstruo de Jaw. Una belleza a la cual no podía mostrarle mucha atención porque todos mis sentidos se encontraban a 30 metros al frente y de repente. Asfalto. Negro asfalto. Limpio y brillante por las últimas lágrimas del hielo... y abrí gas. Las montañas me envolvieron, el suelo era fiable. El paisaje. Los arboles se habían sacudido la noche anterior como un perro después de su ducha mostrando su color original. Un paisaje lleno de vida y un rio, que las altas temperaturas deja libre para que descienda portando con él algún que otro trozo de hielo que no se quiere rendir. Una curva y una recta. Sin frío... pero no duró. En la distancia vi que lo negro iba a terminar, me percaté que tampoco me sería posible frenar a tiempo... bajé dos marchas y toqué un poco ambos frenos, pero no fue suficiente. Entré en aquel patatal resbaladizo y lentamente abrí gas... salvé. Y ya me lo habían dicho antes... "Atento"

 

Atento y feliz llegué a Fort Nelson. Llegué a una gasolinera, paré la moto, llené el tanque y pregunté por un camping. Estaba a 2 kilómetros de por donde había venido. Fui a arrancar la moto... y esta no hizo ni "mu" No me lo podía creer o no me lo quería creer. Me ayudaron a empujar la moto y fui al camping. Ya había estado allí antes. Dormimos allí en mi último paso por aquella ciudad. Era muy diferente. La sensación de lugar abandonado era imposible de quitarla de la cabeza. Los arboles de hoja caduca habían perdido su frondosidad y se habían vuelto oscuros. La nieve y la hora los hacían más negros aún. Mil recuerdos vinieron a mi memoria. La tienda de campaña, comida del súper y 4 litros de vino que nos regalaron los vecinos sorprendidos al saber de nuestra ruta. Pero ahora aquello estaba en silencio. Sin niños corriendo ni desfiles en el baño. Por no haber no había ni mosquitos, ni bar, ni restaurante. Demasiados recuerdos. La moto no la pude parar, pero tampoco la podía oír. Aquel lugar me estaba haciendo daño. Bajé la cuesta que ahora era de hielo y aparqué frente a la puerta. Había gente dentro. Llamé y me invitaron a pasar. Les pregunté que si podía acampar y sorprendidos me dijeron que sí, el problema era la moto a la mañana siguiente... aquel lugar era horrible para empujar la moto por la mañana y también lo era para matar fantasmas. Una vez más huí.

 

Volví a la gasolinera. Le pregunté por el motel más barato de la ciudad y era justo el que se encontraba a las espaldas. El simpático hombre me preguntó por mi aventura y charlamos un rato. Un tipo genial. Saqué una de mis fotos y se la regalé, me pidió que se la firmara... al preguntarle el nombre, no lo entendí... la segunda vez tampoco, solo era capaz de oír "Wari" Para pasar el apuro le pregunté que si le podía poner Paco, que era más fácil para mí. Me lo deletreó y si no recuerdo mal, su nombre era Barrie. Fui al Motel que lo regentaba un chino. Lo recordé. Unos 55 Euros la habitación. Aquello me acortaba el presupuesto que ya de por sí estaba anémico, pero algo me susurró que me quedara. La moto estaba muerta. Totalmente muerta y sabía que aunque estuviese en un lugar cálido, que aquel no sería, esa moto no volvería a rugir a la mañana siguiente por mucho que la cargara. El problema era otro. No sabía cual, pero era otro diferente al frío ya que antes de llegar a Fort Nelson, me había dejado tirado en medio de la nada sin haber utilizado el traje.

 

Estaba en la habitación pensando. Aproveché para mandar solicitudes de sofá en Couchsurfing para Edmonton. La moto estaba en la puerta enchufada al cargador de batería. De nuevo esa voz interior que cuanto más viajas más audible es y tanto echas de menos en la monotonía de una vida confortable y diaria. Aun no sé si es de hombre o mujer, pero la puedo oír. "Ve a la gasolinera" Iba a coger la cámara, pero me dije que no. Cerré la puerta y me fui. Barrie me observó sin atuendos de un extraño motorista, los cuales son de un trabajador con un casco de moto de nieve, pero me reconoció. Le pregunté que si sabía donde podía guardar la moto ya que en la noche se preveían temperaturas de -11Cº. Llamo al Jefe pero fue en vano. Había comida en el posible lugar, volviéndolo imposible. Llamó a otro amigo, pero la tercera llamada fue la certera.

 

Kevin vino en el coche con su esposa. Llevé empujando la moto desde el motel a la gasolinera y a empujones la volvimos a arrancar. Creo que tengo grabada a mas de 10 personas que han empujado esa moto. Lo seguí y la metimos en su garage. No era cálido, me advirtió, pero mejor que en la calle, contesté.

 

A la mañana siguiente y después de pasar una noche jugando al trompo con mi cerebro, vinieron a por mi. Fuimos al garage, intentamos arrancar la moto, pero esta no hizo ni tan siquiera el amago. No me lo podía creer aunque ya lo había intuido antes. "Vamos a "Noric metalic" o algo así. Aquello me sonaba. Había estado allí en la primera panamericana y el dueño me ayudo a arreglar el freno. Intentamos arrancarla pero fue en vano, así que me empecé a empujar a una Chilitrini cansada de tanto trote. De repente y por sorpresa, veo por el reflejo de los espejos destellos azules y rojos. Era la policía. Paró su gran pick up tras de mi y me hizo viejo. Un Joven policía bajó del coche. Al ver su edad y su inocente cara le perdí el respeto por muy limpio que llevase el uniforme. Espero que no sea por exceso de velocidad, pensé. Puse la pata de cabra y lo miré sonriente... era la Policía y la policía viene del latín "Polis" Ciudad... personas que cuidan de la ciudadanía, de la ciudad... Quizás viene y me dice que gustosamente, meterá la moto dentro de la pick up y me llevará donde yo necesite... pero no fue exactamente así "No puedes empujar la moto por la carretera" A lo que directamente contesté... "Me encantaría volar, pero no puedo" Kevin vino al rescate y le explicó. "Entonces que la empuje por al acera" Mi ingles es una mierda y creí que no traduje bien. "¿Acera?" Miré a donde supuestamente había una acera y lo que había era un montón de nieve. Le iba a decir que la fuese limpiando mientras yo pasaba... pero dejé a Kevin que arreglara aquella cómica situación. Lógicamente el joven policía, persona antes que nada, estaba curioseando. Por mi parte, me dio un ataque de risa. Tenía los dedos dormidos mientras empujaba la moto con aquel fresquito y cien chistes sobre volaron mi cabeza.

 

Llegamos al taller y reconocí al chico pero el a mi no. Era el jefe con quien trate realmente la primera vez pero no se encontraba. Era sábado. Hicieron una carga de batería, arreglaron de una manera curiosa la suspensión delantera, con un papel, y no me cobraron nada. Alucinaban con el viaje que traía entre manos.

 

Kevin me dijo que si quería, ya que entre una cosa y otra llegó la una del medio día, me quedara en su casa a dormir y acepté sin pensármelo y eternamente agradecido. Su amable mujer, Pearl trajo comida y compartimos mesa y mantel. Pasamos la tarde viendo Titanic y un par de películas más. Había una Guitarra por allí, una Fender. Ella era la músico. Antaño, había compartido escenario con una gran Banda Canadiense.

 

Barrel y su chica, llegaron a la casa y estuvimos riéndonos un buen rato, contando batallas de mis viajes y ellos de sus vidas. Barrel, aquel tipo de barba blanca, manos tatuadas, ojos azules y risa contagiosa... había escrito unas 150 canciones para su banda... también era músico y su arte había llegado a rincones como Japón.

 

Llegó la mañana y con ella había que partir dirección Fort ST John. Kevin me regaló un llavero, unos guantes y sin darse cuenta su amistad. A Pearl le pasé el video de los Bufalos para que lo pudiese disfrutar cada vez que quisiera.

 

Arranqué la moto les dije adiós desde la incomodidad de mi montura y marché. Me habían tratado como a un hijo. Esas dos personas habían recogido un extraño de una gasolinera para meterlo en la intimidad de su casa. Estaba emocionado una vez más. Lo sé... pero quizás, nunca se sabe, a estas personas no las vuelvas a ver en mi vida. Es la parte más triste de viajar... las despedidas y son demasiada continuas y en mi caso, nunca me acostumbro a ellas.

 

La carretera se hizo negra y lo hizo para siempre. La carretera se amplió y la llanura con ella. Solo subí un poco pero nada de lo anterior. La velocidad controlada. . El sonido del viento que intenta inmiscuirse en el interior del casco como un niño pequeño que grita mientras sus padres debaten en tensión. Libertad. Las revoluciones a cuatro mil. Una moto. Tu y tu moto. Calor por dentro y frío fuera.... y así pasaron lo kilómetros tan rápidos... que decidí continuar. Necesitaba más y más. La suspensión saltaba, pero me daba igual porque la había controlado antes y ahora... solo era una recta infinita.

 

Llegué a Grande Prairie. Había hecho mucho más kilómetros de los que tenía pensado hacer, a la mañana siguiente solo tendría que hacer unos 480 kms y estaría en Edmonton, sin lugar definitivo aún pero me habían aceptado en algunas casas. La moto, definitivamente no volvería a encender por la mañana. No arrancaba. En el trayecto, paré en una gasolinera cuyo suelo era de hielo. La paré y no volvió vivir. Al empujarla para intentar arrancarla resbalé y la moto me cayó encima, retorciéndome mi rodilla derecha sin mayores consecuencia ya que directamente me puse hielo. (Cuñita de humor)

 

Tenía unos 200 Dólares, la moto debía dormir encerrada y hacerlo en el Bosque era una jilipollez de gran envergadura. Busqué el motel más barato de la ciudad y casualmente solo tenía una planta y casualmente estaba en la ruta y casualmente metí la moto en la habitación ayudado por un señor que me regaló unos lindos espaguetis, los cual cociné con mi súper cocina de explorador de los cojones y no me puse a cavar con la pala en medio del salón porque ya la había utilizado para hacer el iglú..

 

Sabía que por mucho cargador que pusiera, no cargaría, pero lo intenté en vano. Como un adolescente que vuelve a casa después de una larga noche de fiesta y drogas abrí la puerta por si habría algún testigo que me viese sacar la moto... y si que había. El jefe en el cristal, las de la limpieza y un cuervo que miraba desde uno de los tejados. Esperé el mejor momento para sacarla pero este nunca llegó ya que la moto no es precisamente un pokemon o una piedrecita en el zapato. No había nadie fuera y cuando estaba media moto fuera y yo maniobrando en la estrechez de la puerta para no arañar nada, salieron de limpiar un cuarto pillándome de lleno mientras el jefe miraba desde la cristalera con los brazos en jarra. "Good morning cabesa, good morning" y un par de sonrisitas en modo de bálsamo. ¿Has metido la moto dentro de la habítación? me pregunta la limpiadora mientras la rueda delantera se encontraba dentro y la trasera fuera... "Noooooooo!!!" Respondí "Esta es la nueva aspiradora" mientras meneaba la moto adelante y atrás haciendo el ruido con la boca. Ya me habían pillado y ya me daba igual... pero no... ya que tenían 100 Dólares de los 140 que me quedaban como depósito. La chica se acercó sonriente y vio que había colocado el plástico azul que llevo conmigo en el suelo para no manchar y que todo estaba perfecto. Intenté arrancar la moto a empujones pero fue inútil. Vi un chico y le pedí que me empujara y gracias a haber metido la moto la noche anterior en la habitación y al empujón... está arrancó. Monté las cosas y marché dirección Edmonton.

 

Llegué, tieso pero llegué. No me lo creía. Lo había conseguido después de tanto empujar la moto. Tenía un par de teléfonos y una idea mejor, quizás la más loca, pero era la que me susurraron. Busqué directamente un taller. Después de varias preguntas y tendiendo en cuenta que la ciudad, si he entendido bien tiene unos 9 millones de habitantes, como se dice en Cádiz... fue un Bastinazo encontrar la tienda tan rápido. Al entrar en la tienda la gente me miraba raro. ¿Será el casco? ¿El pelo? ¿La ropa en sí? No... Había llegado en moto. Les expliqué mi viaje pero no el dinero. Les dije que si podía dejar la moto al menos allí y que volvería cuando estuviese lista... pero mi sorpresa fue que a 20 minutos de cerrar, decidiesen meterle mano. "Mierda" No tenía dinero para pagar la cuenta. Sacaron la batería y comprobaron todo. Era algo nuevo. Era en lo que mi extensa literatura mecánica se denomina... "Un cacharro ajín, como cuadrao que parece una parrilla pero en chiquitito que está abajo der sillón y que es argo de electicidad como que regula ajín. ¿Sabeloquetedigo? po eso" El caso es que cuesta unos 170 Dólares. El chico fue a ver si lo tenía en Stock y yo crucé los dedos para que no fuese así. Ellos querían ser rápidos y eficaces para complacer a este triste viajero, lleno de mierda y con dos cebollas por sobacos el cual lleva desde fin de año con esos calzoncillos rojos erosionado a peos, con la esperanza de que algún día le de suerte. "Yes, i,am picha from Cadiz" Y la pieza no la tenían. ¿Tienes dónde dormir? Tengo un par de teléfonos. Ellos llamaron, uno no podía y el otro solo podía responder a mensajes porque se encontraba en el trabajo. Mark accedió, pero cuando mandó el mensaje ya estábamos en el coche dirección a cualquier lado charlando de divorcios, mujeres, que es realmente un problema y si la abuela fuma. Ya sabéis, cosas de hombres. El caso, que este chico, me ha dejado en un hotel cerca de su casa. "No te preocupes, yo pago el Hotel" ¿Dinero? No acepto dinero de gente, le expliqué. Es mi primera norma en los viajes.

Este hombre me has lavado hoy Mil Gracias

 

Y aquí estoy... de nuevo en un hotel y pensando como cojones voy a pagar 170 Dólares mañana, si llega la pieza... que ojalá no llegue hasta el día 27. Mañana y pasado por lo menos lo tengo arreglado con Mark, el siguiente puede que tambien y a partir del 23 también con otro Couchsurfer. Me siento feliz de haber llegado hasta Edmonton, que no es lo mismo ser de Edmonton que "Del monton" Poco a poco y con la sensación de que lo más bello a pasado... seguiremos con esta aventura.

Muchas gracias por estar ahí... SOIS MI GASOLINA!!!